Imagina la impotencia que sienten muchas personas que llegan al despacho cuando, tras una separación, descubren que el banco no se ha divorciado de ellos. Cuando una pareja se rompe, se dividen los recuerdos, los muebles y las llaves. Pero si existe un préstamo hipotecario a nombre de los dos, la realidad jurídica es fría: […]
