Vivienda familiar tras el divorcio: qué pasa cuando los hijos son mayores de edad

El Tribunal Supremo ha vuelto a poner límite de tiempo al uso de la vivienda familiar después de un divorcio. La sentencia es del 11 de junio de 2026 y resuelve algo que muchas familias viven sin saber cómo se resuelve: qué pasa con la casa cuando los hijos ya son adultos.

El caso que ha resuelto el Supremo

Una pareja se divorció en 2018. Tenían una hija de 13 años y la vivienda familiar se atribuyó a la madre, con quien convivía la niña, sin fijar ningún límite de tiempo. Con los años, la hija cumplió 21, seguía sin ninguna discapacidad y el padre pidió que el uso de la vivienda terminara.

Las instancias anteriores mantuvieron el uso a favor de la madre de forma indefinida. El Supremo estimó parcialmente el recurso del padre y puso fin a esa situación.

Lo que dice el Tribunal Supremo

La sentencia se apoya en el artículo 96 del Código Civil, tal como quedó tras la reforma de 2021, y deja varias ideas claras.

El uso ligado a los hijos termina con su mayoría de edad. Si el uso de la casa se concedió porque los hijos eran menores y vivían con ese progenitor, esa razón desaparece cuando los hijos son adultos.

Después solo cabe un uso temporal. Y solo a favor del cónyuge cuyo interés sea el más necesitado de protección. Un uso sin fecha final, razona el tribunal, equivaldría a una especie de expropiación para el otro propietario.

El plazo no depende de la liquidación de gananciales. Liquidar la sociedad de gananciales puede alargarse años. Si el uso estuviera atado a ello, volvería a ser indefinido.

Seis meses para mudarse. En este caso, el Supremo concedió a la madre seis meses desde la sentencia para buscar otra vivienda. Es un plazo prudente que el tribunal fijó porque no constaba acreditada la situación económica de ninguno de los dos.

¿Se acaba el uso de forma automática?

No necesariamente. Según los comentarios publicados sobre esta sentencia, la mayoría de edad no extingue el uso por sí sola: hay que pedir al juzgado la modificación de las medidas del divorcio. Si nadie lo pide, la situación sigue como estaba, aunque ya no tenga justificación.

Esto tiene una consecuencia práctica. Si eres el progenitor que no vive en la casa, esperar no te favorece. Y si eres quien vive en ella, conviene saber que ese uso tiene un horizonte, aunque nadie lo haya escrito todavía.

Y la manutención del hijo mayor de edad

Son dos cuestiones distintas. Que un hijo adulto siga sin ser independiente se resuelve con la pensión de alimentos, no prolongando el uso de la vivienda. La excepción es el hijo con discapacidad que necesita permanecer en la casa, donde el juez puede extender el uso durante un tiempo adecuado.

Cómo evitar llegar a este punto

La mayoría de los conflictos por la vivienda familiar se podrían haber evitado con un convenio regulador pensado a largo plazo. Un buen convenio contesta, desde el principio, a preguntas como estas:

¿Hasta cuándo se mantiene el uso de la casa? ¿Qué pasa cuando los hijos sean mayores de edad? ¿Quién compra la parte del otro, y a qué precio o con qué método de tasación? ¿Cuándo se vende si nadie la compra? ¿Quién paga la hipoteca mientras tanto?

Ninguna de estas preguntas es agradable en el momento de la ruptura. Pero resolverlas entonces cuesta una conversación. Resolverlas diez años después cuesta un procedimiento, peritos y, muchas veces, la relación con los hijos adultos.

Qué hacer si ya estás en esta situación

Si tu divorcio tiene años y el uso de la vivienda sigue atribuido sin plazo, revisa tres cosas. Qué dice exactamente tu sentencia o tu convenio. Si tus hijos ya son mayores de edad y si son económicamente independientes. Y si existe algún acuerdo posterior, por escrito, entre vosotros.

Con eso se puede valorar si procede pedir la modificación de medidas o, mejor aún, negociar una salida pactada con plazos razonables para ambos.

¿Tu convenio prevé qué pasa con la casa?

En De Vega Ruiz & Matía Abogados revisamos tu sentencia de divorcio o tu convenio regulador y te decimos qué margen tienes, tanto si quieres recuperar el uso como si te preocupa perderlo.