Defender a quiénes nos defienden

Hoy quiero hablarte directamente.

Me gusta escribir a todos por igual. Cuando llega un nuevo e-mail a mis manos, Natalia lo sube al registro y yo mando a todos cuando toca.

Pero si llevas aguantando mis emails un tiempo, sabrás que represento por mi especialidad a muchos policías, militares y guardias civiles.

Pues hoy voy contigo, policía, y con todos los uniformados que podáis identificaros.

Porque sé que el día a día en el cuerpo ya es bastante complicado como para sumarte más preocupaciones.

Te cuento lo que muchos no te cuentan sobre tus derechos.

Trabajar en la Policía es un compromiso con la ciudad y con sus ciudadanos.

Pero, ¿Quién te protege a ti cuando las cosas se complican?

He visto de todo, expedientes disciplinarios que no se ajustan a derecho, conflictos laborales internos que pesan tanto como un chaleco antibalas, accidentes en acto de servicio que las aseguradoras quieren minimizar, y muchos problemas familiares específicos de los cuerpos policiales, incluso planificación patrimonial.

Si el uniforme te ha quitado sueño y tiempo a tí y a tu familia, al menos que no te quite la justicia.

No te extrañará saber que el sistema puede ser implacable.

Pero, y esto es lamentable, muchas veces la administración, las aseguradoras o incluso los tribunales parecen más interesados en cerrar casos que en impartir justicia.

Recuerdo un caso en el que un agente con más de 20 años de servicio se vio envuelto en un accidente en acto de servicio. Su aseguradora intentó reducir la indemnización alegando que “el daño no era tan grave”.

Juntos demostramos lo contrario. Conseguimos que le pagaran lo que le correspondía, pero sobre todo, recuperó la tranquilidad para seguir adelante.

Hoy quiero que sepas que no estás solo. Que no estas sola.

Mi trabajo no solo es defenderte, es acompañarte, explicarte cada paso y asegurarme de que no sientas desamparo.

Como tú haces con los tuyos, y con los que atiendes día a día en tu trabajo.

Si estás leyendo esto y algo te resuena, no lo dejes pasar, si llega el caso.

Quiero que sepas que aquí hay alguien que entiende lo que pasa en tu día a día y que está dispuesto a defenderte como tú defiendes a la ciudad.

Te lo dice este abogado, hoy aún emocionado pero siempre agradecido, al que tus compañeros condecoraron recientemente con la

Encomienda de la Gran Cruz Azul de Emergencias de Oro [1:26:15 seg].

Porque, al final, defender a quienes nos defienden, no es solo mi trabajo.

También es mi forma de dar las gracias.

César.